SAN PABLO.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio "Lula" da Silva, descartó participar del gobierno de la mandataria electa, Dilma Rousseff. Esta había señalado el sábado que pensaba mantener una relación íntima y fuerte con el ex obrero metalúrgico. "Es una persona con la cual contaré. Tengo inmensa confianza política y personal", había dicho; aunque con la aclaración de que no iba a ofrecerle un cargo en el gabinete.

"No existe posibilidad de que un ex presidente participe en el gobierno. Dilma precisará construir un gobierno que tenga su rostro", señaló Lula, tras votar en una escuela de San Bernardo del Campo (periferia de San Pablo). Sobre el futuro de Rousseff, le deseó que, como la primera mujer en presidir Brasil, pueda alcanzar mayores logros que él, que gobernó entre 2002 y 2010. "Sólo me resta esperar que ella haga más que yo; que haga un gran gobierno por el país", anheló. Y dijo que en sus gestiones llevó adelante un gobierno republicano. "Ella aprendió eso y hará un gran gobierno", indicó.

El jefe de Gabinete, y estrecho asesor de Lula, Gilberto Carvalho, también se refirió a la relación entre Rousseff y Lula. "El no quiere ser sombra. Quiere ser un apoyo discreto, no habrá cohabitación en el Gobierno. Ella es la presidenta y punto", dijo. Agregó que el mandatario sólo hablará con ella cuando le consulte algo: "no interferirá".

Tan es así que Lula no participó de la fiesta de militantes en la Explanada de los Ministerios, en la que estuvo Rousseff y el electo gobernador de Brasilia, Agnelo Queiroz. "No quiso; la fiesta es de ella. No quiere opacar a Dilma", agregó Carvalho. Añadió que Lula está considerando invitar a Rousseff a la reunión del Grupo de los 20, que se realizará en los próximos días en Corea del Sur, para presentarla a la comunidad internacional.

Lula dejará el gobierno el 31 de diciembre; según se estima, con una imagen positiva que supera el 80%. (AFP-NA-Reuters)